Revista Multidisciplinaria Perspectivas Investigativas
Multidisciplinary Journal Investigative Perspectives
Vol. 6(1), 30-37, 2026
Concepciones evaluativas y prácticas docentes en educación rural en Colombia
Evaluative concepts and teaching practices in rural education in Colombia
Jonatan Eduardo Guerra-García
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INTRODUCCIÓN
La evaluación del aprendizaje representa un componente esencial para comprender y
transformar las prácticas pedagógicas, de manera especial en contextos rurales donde las
condiciones estructurales, sociales y culturales presentan rasgos específicos que demandan
respuestas educativas situadas, tal como plantean Moreno et al. (2019) al analizar los procesos
formativos en territorios con características distintivas. En el marco latinoamericano, la
aplicación de evaluaciones estandarizadas ha generado debates sobre su pertinencia en
territorios diversos, pues tienden a invisibilizar las realidades locales y, a su vez, reproducir
desigualdades educativas, según señalan Ravela et al. (2018) en sus estudios sobre sistemas
de medición en la región.
Dentro del sistema educativo colombiano, la evaluación se rige mediante el decreto 1290 de
2009 (Ministerio de Educación Nacional, 2009), que establece la evaluación formativa como
orientación pedagógica central para los procesos de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo,
múltiples investigaciones señalan que persiste una tensión entre este marco normativo y las
prácticas evaluativas reales en las instituciones, de forma acentuada en zonas rurales donde
las condiciones materiales y formativas difieren sustancialmente del contexto urbano, como lo
documenta Santos-Guerra (2020) en sus análisis sobre la evaluación educativa. Asimismo, las
instituciones rurales enfrentan limitaciones de infraestructura, recursos didácticos y acceso a
formación docente continua, condicionando los modos de concebir y ejecutar la evaluación en
la cotidianidad escolar, situación que ha sido estudiada por Pérez y Montoya (2021) al
examinar las realidades pedagógicas en territorios apartados.
Con relación al departamento de Córdoba, los indicadores educativos resultan preocupantes y
merecen atención prioritaria en las políticas públicas regionales. Según el DANE (2022), el
índice de analfabetismo en zonas rurales alcanza el 9.2%, contrastando significativamente con
el 2.7% urbano, lo que refleja las desigualdades históricas en el acceso a oportunidades
educativas. De igual manera, los resultados en pruebas estandarizadas muestran brechas
significativas entre estudiantes rurales y urbanos, ubicándose las instituciones rurales
consistentemente en niveles inferiores de desempeño de acuerdo con los reportes del ICFES
(2023). Estas cifras reflejan no solo limitaciones de aprendizaje, sino también interrogantes
sobre la pertinencia de los instrumentos evaluativos utilizados y su capacidad para reconocer
los saberes construidos en contextos rurales.
La enseñanza de lengua castellana en contextos rurales adquiere relevancia sustantiva, pues
constituye el área transversal para el desarrollo de competencias comunicativas que habilitan el
acceso al conocimiento en todas las disciplinas, tal como argumenta Cassany (2019) al
examinar las prácticas letradas en diversos contextos educativos. No obstante, los enfoques
evaluativos en esta área suelen privilegiar la medición de contenidos gramaticales sobre el
desarrollo de habilidades comunicativas funcionales, situación que Lomas (2018) identifica
como una desconexión entre los propósitos formativos del currículo y las prácticas concretas en
el aula. En este sentido, esta brecha entre objetivos formativos y prácticas evaluativas se
acentúa en territorios rurales, donde los referentes culturales y lingüísticos de los estudiantes
difieren de los presupuestos en currículos y evaluaciones estandarizadas que tienden a
homogeneizar las experiencias educativas.
Al respecto, Prieto y Contreras (2018) identificaron que docentes con concepciones
tradicionales tienden a privilegiar la evaluación sumativa y cuantitativa, mientras que quienes
sostienen perspectivas constructivistas implementan estrategias más variadas y formativas que
reconocen el proceso de aprendizaje. Por su parte, en contextos rurales latinoamericanos,
investigaciones como las desarrolladas por Díaz et al. (2023) revelan que los docentes
desarrollan adaptaciones evaluativas contextualizadas, aunque frecuentemente de manera
intuitiva y sin sistematización institucional que permita socializar estas experiencias
pedagógicas.
Desde la perspectiva constructivista de la evaluación, sustentada teóricamente por autores
como Black y Wiliam (2018), se plantea que la evaluación debe constituirse en herramienta
para el aprendizaje y no únicamente en medición del mismo, lo que implica transformar las
prácticas tradicionales centradas en la calificación. En esta línea, este enfoque implica