Revista Multidisciplinaria Perspectivas Investigativas
Multidisciplinary Journal Investigative Perspectives
Vol. 6(1), 20-29, 2026
Estrategias didácticas para fortalecer competencias orales en inglés en estudiantes de pregrado universitario
Teaching strategies to strengthen oral English skills in undergraduate students
Tony Edward Monterrosa-Villa
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INTRODUCCIÓN
En el ámbito de la educación superior latinoamericana, la enseñanza del inglés como lengua
extranjera continúa representando un reto pedagógico de alta complejidad, especialmente en
los cursos iniciales donde se construyen las bases funcionales de la comunicación académica y
profesional. Aunque los programas universitarios han incorporado lineamientos curriculares y
reformas metodológicas orientadas al desarrollo de la competencia comunicativa, los niveles de
desempeño alcanzados por una parte importante del estudiantado no corresponden con los
perfiles de egreso esperados. Esta discrepancia sugiere la existencia de factores didácticos,
contextuales y motivacionales que inciden de forma directa en el proceso de apropiación
lingüística. Desde esta perspectiva, distintos análisis sobre educación lingüística universitaria
han señalado que la persistencia de modelos centrados en la memorización gramatical y la
traducción literal limita la transferencia del conocimiento hacia situaciones reales de interacción.
En consonancia con ello, Caicedo-Quinteros (2023) sostiene que los estilos de aprendizaje
influyen de manera determinante en la efectividad del proceso formativo, de modo que la
enseñanza del inglés requiere estrategias flexibles que respondan a la diversidad cognitiva
presente en el aula. A partir de esta premisa, se reconoce que la uniformidad metodológica
reduce la participación activa y debilita la producción oral temprana.
Bajo este marco interpretativo, la didáctica contemporánea de lenguas ha promovido enfoques
activos que privilegian la participación, la resolución de tareas comunicativas y la construcción
social del significado. En relación con ello, Chica-Esquivia (2023) explica que las estrategias
participativas incrementan la implicación del estudiante y favorecen la práctica funcional del
idioma dentro de escenarios pedagógicos guiados. Esta orientación metodológica desplaza el
protagonismo exclusivo del docente y sitúa al aprendiz como agente de su propio progreso
lingüístico.De manera articulada con lo anterior, los entornos híbridos y digitales han
introducido modalidades de trabajo pedagógico que combinan presencialidad, interacción
virtual y recursos de respuesta inmediata. En este sentido, García-Córdova y Franco-Lazarte
(2025) reportan que la integración de modelos combinados de aprendizaje contribuye a
fortalecer la comprensión del inglés cuando las actividades se diseñan con objetivos
comunicativos claros. Dicho planteamiento sugiere que la tecnología educativa produce
mejores resultados cuando responde a propósitos lingüísticos definidos y no solo a la novedad
instrumental.
En el plano teórico, la competencia comunicativa constituye uno de los pilares conceptuales
para comprender el aprendizaje de lenguas extranjeras en contextos formales. De acuerdo con
Canale y Swain (1980), el dominio comunicativo no se restringe al conocimiento estructural de
la lengua, sino que integra componentes sociolingüísticos, discursivos y estratégicos que
permiten actuar de forma adecuada en situaciones de interacción. Por consiguiente, la
enseñanza efectiva debe propiciar escenarios donde el estudiante negocie significado, adapte
su discurso y resuelva dificultades expresivas durante el intercambio. Desde una mirada
sociocultural del aprendizaje, la interacción mediada cumple una función formativa central en la
construcción del conocimiento lingüístico. En coherencia con esta postura, Vygotsky (1978)
plantea que el desarrollo cognitivo se potencia cuando el aprendiz participa en actividades
compartidas con apoyo gradual, lo cual respalda el uso de dinámicas colaborativas y recursos
de mediación pedagógica. Bajo este enfoque, la clase de idiomas se concibe como espacio de
coconstrucción discursiva y no como simple transmisión de reglas.
En continuidad con la dimensión psicolingüística, los factores emocionales también condicionan
la disposición del estudiante hacia la producción oral. En concordancia con esta idea, Krashen
(1982) expone que la ansiedad, la autopercepción negativa y el temor al error pueden actuar
como barreras que bloquean la adquisición lingüística. De esta forma, los ambientes de
aprendizaje que incorporan dinámicas lúdicas, retos graduales y retroalimentación respetuosa
tienden a facilitar la participación comunicativa inicial. En el terreno aplicado, las propuestas de
gamificación pedagógica, microaprendizaje y aprendizaje ubicuo han ganado presencia como
alternativas metodológicas que combinan motivación, brevedad cognitiva y acceso flexible a los
contenidos. Estas estrategias organizan la experiencia formativa en secuencias cortas, retos
progresivos y actividades de respuesta inmediata, lo que permite mantener la atención y
promover práctica frecuente. No obstante, la mayor parte de las experiencias reportadas se